viernes, 21 de octubre de 2011

¿Que pensaría Freud?

Por algún motivo desconocido me encuentro en casa de mi vecina, hablando con ella sentados ambos sobre la cama con la espalda en la pared. Cojo su teléfono y ella trata de quitármelo. "¿Que hay algo que no deba ver?" pregunto entre risas. Tras devolverle el móvil me levanto y digo que debo marcharme. Cuando estoy llegando a la calle me percato que he olvidado mi carpeta de dibujo, azul y de plástico, en su casa. Al llegar al portal me encuentro a mi vecino, hermano de mi vecina. "No me preguntes como, pero me he dejado la carpeta en tu casa" le digo con una sonrisa en la cara.

Y ahí comenzó todo.

Nada más entrar en el portal me quedo sin aire. No, no me falta el aire, pero no puedo respirar. Me veo en el espejo con una mano a la garganta mientras con la otra me ayudo para no caer al suelo. Ese suelo tan característico."¿Siempre ha sido tan luminoso el portal?" Al alzar la cabeza veo una cara conocida, una chica, pero algo falla. Me tambaleo, pero consigo mantenerme en pie. Trato de alcanzar el ascensor, pero a duras penas consigo avanzar. Mientras trato de aguantarme agarrándome a la escalera veo a más gente que sale del ascensor y del pasillo lateral me miran. Algunos sonríen, otros pasan de largo indiferentes, pero algo está mal. Esta gente son compañeros de universidad y del colegio, no deberían estar aquí. Y esa escalera,  no es mi escalera, es la de casa de mi abuela, "pero  no puede ser, esta a cientos de kilómetros" pienso. Y ese ascensor no es el mio, tampoco. "Todo esto no puede ser real"comprendo. "¿Pero que es entonces? ¿Estoy sufriendo un ataque? ¿Estoy muerto?" Trato de gritar pero no puedo, lo intento con todas mis fuerzas para que alguien me ayude pero apenas un timido sonido brota de mi garganta.

Finalmente consigo despertar con el corazón desbocado.