Durante estos días de precampaña tenemos que asistir a un triste espectáculo propio del más casposo de los programas del corazón. Este lamentable show está protagonizado por distintos medios (de diferentes pensares) que en un desesperado afán de votos se rebajan al peor nivel del periodismo para convertirse en defensor de las ideas del propietario, traicionando, siempre que sea necesario, cualquier principio ético o moral con tal de cargar contra el contrario.
Pero de entre todos los medios partícipes de este circo, el cambio más sorprendente es sin duda el de La Vanguardia. Este diario, habitualmente objetivo y de gran calidad periodística, se rebaja en estas fechas a la categoría de panfleto en lo que a las elecciones se refiere.
Puede que mi opinión sea para algunos demasiado crítica, pero después de leer en dos días diferentes artículos y columnas de este periódico donde se recurría a la más vulgar demagogia y a la descalificación gratuita.
Como ejemplos, la columna de Pilar Rahola del martes 23 de noviembre, dónde califica de facha para arriba al candidato de Ciutadans por, ojo al dato, cambiar del catalán al castellano entre la primera y la segunda mitad del debate. Para la respetable columnista este hecho transportó a Rivera del plató de TV3 al de Intereconmía transformándolo en un "maleducado" según Artur Mas.
O en la sección de política de hoy día 24 de noviembre donde interpretan la siguiente frase "Flaco favor a una lengua cuando se impone su uso a quienes somos libres de utilizarla o no" de la Defensora del Pueblo, como una defensa de la imposición del castellano sobre el catalán tildando a la mentada de anti-catalana (o anti-catalán) donde yo solo veo una defensa de la igualdad de lenguas en Catalunya como la que muchos defendemos.
En definitiva, me parece triste que diarios de tanto prestigio y columnistas de tanto renombre se dediquen a rebajarse a este nivel de farsa y hipocresía con tal de rascar unos pocos votos para sus respectivos partidos.
No pido que sean cien por cien objetivos ni que se guarden sus opiniones, lo único que pido es un poco de profesionalidad a la hora de hacer su trabajo.
Hola! Debo decir q me ha gustado mucho tu escrito y, desde luego, no te falta razón. Pero debo recordarte una cosa: por muy reprochables que te parezcan las opiniones de la señora Rahola (y de hecho creo q tienes razón) tiene todo el derecho del mundo a expresarlas y el diario, en este caso La Vanguardia, no se tiene porqué hacerse responsable de las opiniones de esta señora ni compartirlas. La señora Rahola está contratada por La Vanguardia como columnista y como tal puede escribir lo que quiera i con el enfoque que quiera y, en su caso seguro y en el de otros columnistas de renombre también, tiene carta blanca encuanto a opinión. Debo recordarte además que tener una línea editorial propia que quede plasmada en la sección de OPINIÓN, que para eso lleva ese nombre, no es incompatible con ser un medio serio y objetivo. Aunque las columnas aparezcan en secciones como POLÍTICA o SOCIEDAD o INTERNACIONAL, noe stán sujetas a criterios de subjetividad. Alarmante hubiera sido si las opiniones de redactores, directores o articulistas trascendieran a los apartados puramente informativos (como ocurre en diarios como ABC, La Razón, Público o La Gaceta). Si bien es cierto que Pilar Rahola se ha rebajado un tanto con estas declaraciones también hay que reconocer que, pese a escribir bien y tener, normalmente, unas opiniones defendibles, ya nos tiene acostumbrados a estas salidas de tono. Me equivoco?
ResponderEliminarMe da la impresión de que no has entendido casi nada...
ResponderEliminarSegun creo opinas que un diario tan presigioso como La Vanguardia no debe "rebajarse a este nivel de farsa y hipocresía con tal de rascar unos pocos votos para sus respectivos partidos". Simplemente t contesto que La Vanguardia como medio no opina ni pide el voto para nadie. Eso si sus editorialistas y columnistas tienen el derecho de dar su opinión, aunque no te guste la forma como lo hacen. Obviamente si lo que quieres decir en este escrito es simplemente que no t gusta su opinión no hay problema. Simplemente defiendo el derecho de los columnistas y diarios a tener una línea editorial sin que nadie les califique de "rebajardse al peor nivel del periodismo para convertirse en defensor de las ideas del propietario"... El periodismo de opinión y de información son compatibles (aunque nunca fusionables)
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