lunes, 20 de diciembre de 2010

Anuncios de perfume

En plena fiebre consumista típica de estas fechas, la televisión se ve invadida por decenas de anuncios de perfumes y colonias. Este tipo de publicidad siempre a llamado mi atención por su originalidad y, en algunos casos, por su excentricidad. El caso es que el otro día vi uno y recordé una pregunta que mucha gente se plantea ante con esta publicidad. ¿Como pretenden vender un perfume sin dejar olerlo?

La respuesta es bien simple, no lo pretenden. Este sector y su publicidad muestran el nivel de la obsesión de nuestra sociedad por la imagen. Estos perfumes no te venden lo bien que huelen sino lo masculino/femenina que serás si los usas, de hecho te venden el perfume asociado a la imagen a la que tu aspiras. Publicidad aspiracional. Si compras mi perfume serás rico, guapo, tendrás un cochazo, iras a las fiestas más elitistas y te convertiras en todo un "sex simbol" irresistible para el genero opuesto.

Podríamos decir pues, que es este el máximo exponente del buen "marketing" , dado que los publicistas son capaces de vendernos un producto sin mostrarnos absolutamente ninguna de sus características. Pero tras este gran descubrimiento se esconde una triste realidad. El hecho de que cientos de miles de personas compren un producto sin conocer nada de él, guiándose únicamente por la imagen a la que, de forma inconsciente o no, le asocian.

La dura verdad de que el consumidor medio es solo un pobre idiota dispuesto a dejarse una pequeña fortuna en un producto solo por la imagen que tiene de este. Y esto no solo se aplica a perfumes, sino también a coches, ropa y una infinidad de productos.

La gente, en lugar de adquirir aquello que se ajusta a sus necesidades reales, compra productos de misma o peor calidad a precios mucho mayores para dar la imagen de pertenecer a la elite social, para fingir tener un poder adquisitivo del que muchas veces carecen.

Hay quien podria recriminarme que no tengo prueba de lo que aqui denuncio. Como única respuesta posible debo señalar que las victimas de mi denuncia ejercen también de evidencia auto-inculpatoria. Es decir, si estos anuncios no vendiesen (no olvidemos que esta es la finalidad de todo anuncio) no aparecerian en nuestras pantallas invierno tras invierno. Esto es así, tan triste como cierto.
Y es que los anuncios de perfume son solo una muestra más de lo superficiales que somos. Y digo somos porqué aunque yo lo critique y tu reflexiones sobre ello, no vamos a dejar de desear ropa de marca, coches caros y, cómo no, perfumes.

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