jueves, 20 de enero de 2011

Mi pequeña ciudad

Esta tarde, mientras me dirigía a el "casal jove" de torreblanca, Sant Cugat, me deleitaba de lo hermoso de mi barrio. Cosas que acostumbran a pasar desapercibidas ante mis ojos se me han mostrado hoy con todo su esplendor.

Los edificios que lo forman no son ninguna genialidad minimalista ni un máximo exponente del modernismo catalán. Nunca antes me había fijado en ellos. Realmente no son gran cosa si los presentas como una obra a parte del mundo. Sin embargo, al contextualizarlos en su ubicación, rodeado por el parque y por la rambla, descubres la suave harmonía con la que encaja en su insuperable entorno.

Sé que mi barrio no es ni será nunca patrimonio de la humanidad, y estoy seguro de que nunca se estudiarán sus edificios en arquitectura ni su composición en urbanismo.

Pero a pesar de ello, transmite una sensación única de paz y seguridad,  que tal vez se deba solamente a los recuerdos que atesoro de él.
Para mí siempre será mi gran refugio, mi pequeña ciudad dentro de otra.

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