Cansancio. En cantidades industriales. Más aún. Cansancio producido cosas nuevas que me aterran y me roban el sueño, por discusiones de siempre con sabor amargo. Por un nihilismo pasajero que viene y va, alternándose con la alegría y el optimismo aunque suelen aparecer poco.
Me roban el sueño tantos problemas pequeños y tantas grandes injusticias. Surgen y desaparecen, se olvidan y se recuerdan y largas listas de contrarios que no vienen a cuento.
Reflexiones sobre nada a tempranas horas de la noche -tu no te preocupes, la noche es joven- dice mi inconsciente. Pero yo no puedo más. Llevo demasiado y demasiado poco. Quiero más pero ya tengo de sobra. Lo único que me apetece es recuperar la inspiración y encontrarle un sentido a todo esto que no tiene pies, cabeza ni alas (ya se ocuparon de recortarlas bien).
Definitivamente confuso. Ahora solo quiero dormir largo y tendido y despertar en mundo diferente donde mi mayor problema sea elegir como ser feliz cada día haciendo felices a los demás -menuda mariconada- me susurra mi adormilado alter ego.
Paso de todo, estoy muy cansado. Tal vez mañana sea un día diferente pero los malos días no hay quien los borre.
Buenas noches mundo
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