Paseando por la red de trasnochada me reencontré con este mi viejo blog y
eso fue lo primero que pensé. Que nombre tan horrible. Pretencioso, pedante y
encima feo. Un poco como mis entradas en general (Por lo de pretenciosas y
pedantes, la verdad es que están bastante bien escritas teniendo en cuenta que
algunas tienen más de 4 años ya). Un poco como yo.
Ciertamente es un nombre mejorable, pero representa el pensamiento
pseudointelectual/hipster/"poser" que en su momento me llevo a
iniciar este camino.
Ahora miro hacia atrás y veo entradas rimbombantes, ideas plagadas de
clichés y se me ocurre que el nombre tal vez sea idóneo para este blog. Y no,
no estoy pisando mi obra anterior para ascender a un nuevo nivel de iluminación, estoy siendo crítico con ella y punto.
Dicho lo cual y ya que estamos, he vuelto. He vuelto
a volver, de hecho. Esta vez en calma, sin euforia, sin anuncios a bombo y
platillo. Como dice Yorokobu, Take a walk on the slow side. Vuelvo después
de un par de años muy intensos tanto a nivel personal como políticamente.
Sinceramente en este tiempo había llegado a olvidarme completamente de que este
blog existía. Apuntaba ideas y reflexiones por hojas y cuadernos, y eso no
puede ser. ¿De qué le sirven al mundo mis escritos si no puede beneficiarse de
mi glorioso pensar?
Bromas aparte, estoy de vuelta. Si estos años han cambiado algo solo ustedes
(vete a saber quién, quizás nadie) podrán juzgar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario