Hace unos días escuché en televisión a un político (no recuerdo cual) pedir el uso de medidas más eficaces para combatir la inmigración ilegal. En un primer momento lo vi como algo normal pero al pararme a pensar me di cuenta de algo realmente triste.
Combatir la inmigración ilegal es por si mismo un acto racista y despreciable, hay quien pudiera tacharme de radical pero me explicaré con detalle.
¿Por qué se debe combatir la inmigración? La respuesta no es tan obvia como se nos podríamos imaginar en un principio. Para que no resulte confuso simularé a continuación un dialogo entre el autor y un ciudadano imaginario al que llamaremos Juan.
Autor: ¿Crees que es correcto combatir la inmigración ilegal?
Juan: Por supuesto
Autor: ¿Y por qué piensas así?
Juan: Es lógico. Si permitiésemos la entrada a todos colapsarían nuestros servicios públicos y nos quitarían el trabajo, etc.
Autor: Lo que dices es cierto hasta cierto punto. Es cierto que colapsarían en parte nuestro sistema pero a la larga se compensaría con sus aportaciones a la seguridad social y a las arcas del estado. Pero por otra parte respóndeme a una pregunta fácil, ¿Te consideras racista?
Juan: No, ni de lejos
Autor: Entonces coincides conmigo en que todos las personas tienen los mismos derechos independientemente de su origen, ¿Cierto?
Juan: Cierto
Autor: Entonces en que te da derecho a impedirles el paso.¿ Acaso te consideras superior a ellos, más importante?
Juan: De ningún modo
Autor: Entonces no podrás sino estar de acuerdo conmigo en que no se puede defender desde una postura solidaria (no egoísta) la restricción impuesta a los inmigrantes, puesto que esta se basa en que nosotros tenemos más derechos por haber tenido la suerte de nacer en una tierra con más recursos, ¿Me equivoco?
Juan: En absoluto, de hecho tienes más razón que un santo
Con este dialogo explico mi posición en defensa de los inmigrantes y de rechazo hacia aquellas ideologías que consideran defendible la restricción de la inmigración y las tildo con toda la calma de racistas y xenófobos.
Ahí queda eso.
De hecho tienes más razón que un santo.
ResponderEliminarEl problema viene cuando asumimos buenamente que todo el que viene, lo hace para aumentar nuestra riqueza como país mediante su trabajo honrado y sencillo.
Ni aquí, ni allí ni en el fondo del mar podemos decir que toooooodos los hombres y mujeres sean honrados.
Ahora pongamos la situación de un país donde si eres honrado "pringas" como el que más y te toman el pelo (cualquier país dominado por mafias).
La gente pierde la inocencia y se vuelve pícara y perspicaz.
En mi opinión, lo ideal sería hacer selección (tú sí, tú no), pero eso volvería a ser elitista/clasista/racista ya que todos merecemos una oportunidad (además de que no hay manera humana posible de ver a simple vista quién es "bueno" y quién no).
Hay que ser solidario, pero no tonto. Y eso es mucho más difícil de lo que parece.
Partes del punto equivocado. Tú no tienes derecho a decidir sobre ellos ni a negar ni permitir su entrada. No es una cuestión de pragmatismo, es una cuestión de derechos fundamentales.
ResponderEliminarTú no puedes decidir quién entra y quién no mientras tú puedes hacer lo mismo que no les permites a ellos y quedarte.
Si lo que propones es ser selectivo, habría que serlo con todo el mundo, incluido tú y todos los nacidos en el país. Es decir que si tú no le dejas entrar por incumplir el requisito x tú debes ser expulsado de no cumplir dicho requisito.
Si eso es lo que defiendes, no tengo ningún reproche (aunque no lo comparta). Si lo que defiendes es ser selectivo solo con ellos deberías plantearte militar en algún partido xenófobo como PxC o alguno parecido.
Ahí lo dejo.
Nuestros derechos terminan donde comienzan los de los demás.
ResponderEliminarY si yo soy un inmigrante de los de la clase no-honrada y voy a entrar en un país extranjero para beneficiarme de sus servicios públicos sin ofrecer nada a cambio... creo que pierdo mi derecho a una oportunidad (al menos desde mi punto de vista).
Peeero, como ya he dicho, no hay forma posible de saber las intenciones de la gente apriori. Además, no sería lícito "castigar" a alguien sin entrar en el país por algo que, en teoría, aun no ha hecho.